Planificar por adelantado los beneficios del seguro de vida
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¿Puedes dejar demasiado... O no?
Primero, asegúrate de que lo que dejarás sea suficiente. Revisa tus necesidades de seguro anualmente, o con mayor frecuencia si es necesario. Después de un evento importante en la vida (por ejemplo, nacimiento, fallecimiento, matrimonio, divorcio, pérdida de empleo), también es una buena idea revisar tu cobertura. Si crees que podrías necesitar más seguro de vida o que tienes demasiado, habla con tu profesional de seguros, quien puede asesorarte sobre la cantidad adecuada de seguro para tu situación--recuerda que estás planificando para el futuro de tu familia.
Además, si has elegido una póliza de seguro de vida con valor en efectivo que te permite tomar decisiones de inversión, podrías necesitar asesoramiento de un contador, un asesor de inversiones o un profesional financiero. Estos expertos pueden mostrarte cómo asignar tu cuenta de valor en efectivo para que se ajuste a tu plan financiero general.
¿Podemos hablar?
Si has comprado un seguro de vida para asegurar un futuro brillante para tus hijos, siéntalos y habla con ellos al respecto. Siempre es una buena idea hablar con tus hijos sobre el valor del dinero, pero las conversaciones serias sobre los beneficios del seguro de vida y el patrimonio familiar deben esperar hasta que sean mayores. Dieciocho probablemente sea una buena edad, o un poco más jóvenes si crees que tus hijos son lo suficientemente maduros para manejarlo. Aunque no quieres insistir en el hecho de que mamá y papá no siempre estarán presentes, sí quieres que comprendan:
- Cuánto dinero recibirán al momento de tu fallecimiento, o al menos que habrá fondos suficientes para que continúen, vayan a la universidad, y demás
- Quién estará a cargo de ello
- Cuándo será accesible y para qué propósitos
- Qué restricciones se establecerán
- Por qué toda esta planificación es necesaria
¿Tienes deseos específicos sobre cómo quieres que se gaste el dinero (por ejemplo, educación universitaria)? Explica tus razones. Podrías descubrir que tus hijos quieren respetar tus deseos en lugar de buscar formas de evitarlos. Si tienes hijos pequeños, necesitarás nombrar un tutor(es) en tu testamento para cuidarlos y administrar sus bienes (incluidos los beneficios del seguro), en caso de que algo te suceda a ti y/o a tu cónyuge. Los niños pequeños no entenderán todo el lenguaje financiero, y no quieres asustarlos con conversaciones sobre la muerte. Por lo tanto, habla con la(s) persona(s) que has elegido como tutor(es) sobre tus planes y deseos.
¿Nombraste a tu cónyuge, a un padre o a alguien más como beneficiario? Habla con ellos ahora--no esperes hasta que surja una crisis. Entre otras cosas, querrás discutir cómo podrían invertirse los beneficios del seguro y para qué deberían usarse (por ejemplo, hipoteca de la casa, educación de los hijos, tus gastos finales). También deberías hablar sobre cualquier plan financiero que ya hayas hecho (o planees hacer) y decirles qué pólizas de seguro de vida tienes y dónde se encuentra toda la documentación importante. De esa manera, tus beneficiarios estarán preparados cuando llegue el momento.
Fideicomisos revocables e irrevocables
Si te preocupa los hábitos de gasto de tus beneficiarios, o que puedan necesitar ayuda para administrar su herencia, un fideicomiso puede ser la herramienta adecuada para ti. Un fideicomiso es un acuerdo legal en el que designas a una persona o institución, llamada fideicomisario, para administrar ciertos bienes (por ejemplo, bienes raíces, carteras de acciones, beneficios del seguro de vida) en beneficio de uno o más beneficiarios. Tu abogado puede ayudarte a establecer uno. Si se utiliza el tipo correcto de fideicomiso, esto puede ser una excelente manera de planificar el futuro financiero de tu beneficiario.